Qué beneficios aportan las energías emergentes a la lucha contra el cambio climático

El cambio climático es uno de los desafíos más urgentes que enfrenta la humanidad, impulsado principalmente por la emisión de gases de efecto invernadero provenientes de la quema de combustibles fósiles. La descarbonización del sector energético se ha convertido en una prioridad global, y las energías emergentes representan una pieza fundamental en esta transición necesaria. Estas tecnologías, en constante evolución, ofrecen alternativas más limpias y sostenibles para satisfacer nuestras necesidades energéticas.
Las energías emergentes no solo buscan reducir las emisiones contaminantes, sino también diversificar las fuentes de energía, aumentar la seguridad energética y generar nuevas oportunidades de empleo. Su desarrollo e implementación requieren inversión en investigación, innovación y políticas públicas adecuadas, pero los beneficios a largo plazo para el planeta y la sociedad son incalculables. Explorar y comprender estas fuentes de energía es crucial para un futuro más sostenible.
Energía Geotérmica Avanzada
La energía geotérmica, más allá de las fuentes convencionales, está experimentando importantes innovaciones. Sistemas Geotérmicos Mejorados (SGE) permiten acceder a recursos geotérmicos en áreas que antes eran inexplorables, incrementando significativamente su potencial. Estos sistemas involucran la fracturación hidráulica para crear permeabilidad en rocas calientes y secas, extrayendo calor para generar electricidad o calor directo.
Una de las grandes ventajas de la energía geotérmica es su disponibilidad constante, a diferencia de la energía solar o eólica que dependen de las condiciones climáticas. Esta característica la convierte en una fuente de energía base confiable, capaz de mantener un suministro continuo de electricidad y calor. Además, la huella de carbono de una planta geotérmica es significativamente menor que la de una planta de combustibles fósiles.
Aunque la exploración y el desarrollo inicial de los SGE pueden ser costosos, el potencial a largo plazo para producir energía limpia y sostenible es enorme. La investigación continua y las nuevas técnicas de perforación están reduciendo los costos y aumentando la eficiencia de estos sistemas, lo que los hace cada vez más atractivos como una parte vital del mix energético del futuro.
Energía Mareomotriz y Undimotriz
La energía mareomotriz aprovecha las diferencias de altura entre las mareas altas y bajas para generar electricidad, mientras que la undimotriz captura la energía de las olas. Ambas tecnologías, aunque aún en desarrollo inicial, ofrecen un potencial considerable en zonas costeras con recursos adecuados. A diferencia de otras energías renovables, la mareomotriz es predecible, ya que las mareas siguen patrones conocidos.
La principal limitación de la energía mareomotriz es su alto costo de instalación y su impacto ambiental potencial en los ecosistemas marinos. Las barreras construidas para aprovechar las mareas pueden alterar los flujos de agua y afectar la vida silvestre local. Sin embargo, los diseños más recientes buscan minimizar estos impactos, utilizando turbinas sumergidas y otras tecnologías menos invasivas.
La energía undimotriz, por su parte, presenta desafíos diferentes debido a la naturaleza impredecible y variable de las olas. Desarrollar dispositivos que puedan resistir las condiciones marítimas extremas y convertir eficientemente la energía de las olas en electricidad es un proceso complejo y costoso, pero con avances tecnológicos significativos, se espera que esta fuente de energía se vuelva más viable en el futuro.
Hidrógeno Verde
El hidrógeno verde, producido a partir de la electrólisis del agua utilizando energía renovable, se perfila como un vector energético clave para la descarbonización de sectores difíciles de electrificar, como la industria pesada, el transporte de larga distancia y la aviación. Su combustión no produce gases de efecto invernadero, lo que lo convierte en una alternativa limpia a los combustibles fósiles.
La principal barrera para la adopción masiva del hidrógeno verde es su costo de producción, que actualmente es mayor que el del hidrógeno gris, obtenido a partir de combustibles fósiles. Sin embargo, la disminución de los costos de las energías renovables y los avances en la tecnología de electrólisis están reduciendo gradualmente esta brecha.
La creación de una infraestructura de almacenamiento y transporte de hidrógeno verde es también un desafío importante. El hidrógeno es un gas ligero y voluminoso, lo que requiere el desarrollo de nuevos materiales y tecnologías para su almacenamiento y transporte seguros y eficientes. La investigación en portadores de hidrógeno, como el amoniaco, también está ganando tracción.
Almacenamiento Avanzado de Energía

El almacenamiento de energía es fundamental para integrar las energías renovables intermitentes, como la solar y la eólica, en la red eléctrica. Las baterías de iones de litio son la tecnología predominante, pero su capacidad y vida útil son aún limitantes para aplicaciones a gran escala. Se están investigando nuevas tecnologías de almacenamiento, como las baterías de flujo, el almacenamiento térmico y el aire comprimido.
El almacenamiento térmico, que implica el almacenamiento de energía en forma de calor o frío, ofrece una alternativa rentable para aplicaciones específicas, como la calefacción y refrigeración de edificios y procesos industriales. El aire comprimido, por su parte, aprovecha la energía para comprimir aire y almacenarlo en cavernas subterráneas o tanques presurizados, liberándolo luego para generar electricidad cuando sea necesario.
Las baterías de flujo, que utilizan electrolitos líquidos para almacenar energía, ofrecen una mayor vida útil y capacidad de escalado que las baterías de iones de litio. La innovación en materiales y electrolitos está impulsando el desarrollo de baterías de flujo más eficientes y económicas, lo que las convierte en una opción prometedora para el almacenamiento a gran escala.
Energía de Fusión Nuclear
La energía de fusión nuclear, que imita los procesos que ocurren en el sol, tiene el potencial de proporcionar una fuente de energía limpia, segura e ilimitada. Aunque todavía se encuentra en fase experimental, los avances recientes en la investigación, como el logro de un balance energético positivo en el National Ignition Facility (NIF) en Estados Unidos, han generado un renovado optimismo.
El desafío principal de la fusión nuclear es alcanzar y mantener las condiciones extremas de temperatura y presión necesarias para que se produzca la fusión de los núcleos atómicos. Esto requiere el uso de campos magnéticos intensos o láseres de alta potencia para confinar el plasma, el estado de la materia en el que se produce la fusión.
A pesar de los obstáculos técnicos y económicos, la energía de fusión nuclear representa una oportunidad única para resolver los problemas energéticos y ambientales del futuro. La colaboración internacional, como el proyecto ITER, es fundamental para acelerar el desarrollo de esta tecnología revolucionaria.
En resumen
Las energías emergentes ofrecen un camino prometedor hacia un futuro energético más sostenible y resiliente. Su desarrollo e implementación requieren una inversión significativa en investigación, innovación y políticas públicas de apoyo. Sin embargo, los beneficios potenciales para el planeta y la sociedad son inmensos, incluyendo la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la diversificación de las fuentes de energía y la creación de nuevos empleos.
La transición hacia un sistema energético basado en energías emergentes no será fácil ni rápida, pero es esencial para mitigar los efectos del cambio climático y garantizar un futuro habitable para las próximas generaciones. La colaboración entre gobiernos, empresas, investigadores y la sociedad en general es fundamental para acelerar esta transición y aprovechar al máximo el potencial de estas tecnologías innovadoras.

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