Qué especificaciones técnicas deben cumplir las ventanas con doble acristalamiento en certificaciones verdes

La búsqueda de edificios más sostenibles y energéticamente eficientes ha impulsado la adopción de diversas tecnologías, entre las cuales las ventanas con doble acristalamiento ocupan un lugar destacado. Estas ventanas, capaces de reducir significativamente las pérdidas de calor y el ruido, son un componente clave para alcanzar los objetivos de las certificaciones verdes más reconocidas a nivel mundial.
Las certificaciones verdes, como LEED, BREEAM o Passivhaus, no solo evalúan el impacto ambiental de la construcción en su conjunto, sino que también examinan a fondo los materiales utilizados y su desempeño. En este contexto, las ventanas con doble acristalamiento deben cumplir con especificaciones técnicas rigurosas para contribuir a la obtención de estas certificaciones y garantizar un futuro más ecológico.
Transmitancia Térmica (Valor U)
El valor U, o transmitancia térmica, es una medida de la capacidad de un material para transmitir calor. En el contexto de las certificaciones verdes, las ventanas con doble acristalamiento deben presentar un valor U bajo, indicando una alta capacidad de aislamiento térmico. Los requisitos varían según la certificación y la zona climática, pero generalmente se exige un valor U inferior a 1.8 W/m²K, e incluso valores más bajos en climas fríos.
La optimización del valor U se logra a través de diferentes estrategias, como el uso de gases nobles en la cámara de aire (argón, kriptón), la aplicación de recubrimientos de baja emisividad (Low-E) en el vidrio y la incorporación de marcos con rotura de puente térmico. La combinación de estas técnicas puede reducir drásticamente las pérdidas de calor y mejorar significativamente la eficiencia energética del edificio.
La selección del tipo de vidrio y la configuración de la cámara de aire impactan directamente en el valor U de la ventana. Un vidrio de baja emisividad reduce la radiación infrarroja, reteniendo el calor en invierno y reflejando el calor en verano, contribuyendo a un ahorro energético considerable.
Factor Solar (Valor G)
El factor solar, o valor G, representa la cantidad de energía solar que atraviesa la ventana. En certificaciones verdes, se busca un equilibrio entre la entrada de luz natural y el control del sobrecalentamiento. Una ventana con doble acristalamiento debe tener un valor G adecuado para permitir la iluminación natural, pero evitar el ingreso excesivo de calor solar, especialmente en climas cálidos.
El valor G se ve afectado por el tipo de vidrio, el revestimiento y la presencia de protectores solares integrados. Las ventanas pueden incorporar vidrios selectivos que permiten el paso de la luz visible, pero bloquean la radiación infrarroja, optimizando el confort térmico interior.
El diseño pasivo del edificio, considerando la orientación y el sombreado, debe complementarse con la selección de ventanas con un valor G apropiado para minimizar la necesidad de sistemas de refrigeración artificial y reducir el consumo energético.
Estanqueidad al Aire
La estanqueidad al aire de una ventana con doble acristalamiento es crucial para evitar infiltraciones de aire no deseadas. Las certificaciones verdes exigen que las ventanas presenten una alta resistencia a la filtración de aire, lo que se mide mediante pruebas de presión. Se buscan valores bajos de infiltración, indicando una hermeticidad óptima.
La estanqueidad se logra a través de un sellado adecuado entre el marco y la hoja de la ventana, así como entre el marco y la pared. La calidad de los perfiles de la ventana, ya sean de PVC, madera o aluminio con rotura de puente térmico, juega un papel fundamental en este aspecto.
Una buena estanqueidad al aire no solo reduce las pérdidas de calor y las corrientes de aire, sino que también mejora la calidad del aire interior, evitando la entrada de polvo, polen y otros contaminantes.
Aislamiento Acústico

El aislamiento acústico es un factor importante en certificaciones verdes que buscan mejorar el confort de los ocupantes y reducir la contaminación sonora. Las ventanas con doble acristalamiento pueden proporcionar un aislamiento acústico significativo, reduciendo el ruido proveniente del exterior.
El aislamiento acústico se mide en decibelios (dB) y depende del espesor del vidrio, el ancho de la cámara de aire y la composición del vidrio laminado. Las ventanas para certificaciones verdes deben cumplir con requisitos específicos de aislamiento acústico, que varían según la ubicación y el uso del edificio.
La combinación de vidrios de diferentes espesores y la incorporación de una capa de PVB (polivinil butiral) en el vidrio laminado, contribuyen a mejorar la atenuación del ruido y crear un ambiente interior más tranquilo y saludable.
Durabilidad y Reciclabilidad
Las certificaciones verdes priorizan el uso de materiales duraderos y con un bajo impacto ambiental durante todo su ciclo de vida. Las ventanas con doble acristalamiento deben ser fabricadas con materiales de calidad que aseguren su larga vida útil, reduciendo la necesidad de reemplazos frecuentes.
La reciclabilidad de los materiales utilizados en la fabricación de la ventana es también un factor importante. Los marcos de PVC pueden ser reciclados, al igual que el aluminio y el vidrio. La selección de proveedores que utilicen prácticas de fabricación sostenibles y ofrezcan programas de reciclaje es fundamental.
Además, una ventana duradera contribuye a reducir los costos de mantenimiento y reemplazo a largo plazo, lo que se traduce en un menor impacto económico y ambiental.
En resumen
Las ventanas con doble acristalamiento representan una herramienta fundamental para lograr los objetivos de las certificaciones verdes y construir edificios más sostenibles. Cumplir con las especificaciones técnicas requeridas en términos de transmitancia térmica, factor solar, estanqueidad al aire, aislamiento acústico, durabilidad y reciclabilidad, es esencial para obtener estas certificaciones y demostrar un compromiso con el medio ambiente.
La elección de ventanas con doble acristalamiento de alta calidad, combinada con un diseño arquitectónico inteligente y prácticas de construcción sostenibles, contribuye a reducir el consumo de energía, mejorar el confort de los ocupantes y minimizar el impacto ambiental de los edificios, creando un futuro más verde y habitable para todos.

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